El último adiós a Max Von Sydow, el aristócrata sueco del cine.

Ha fallecido, a la edad de 90 años, una de las grandes leyendas, el sueco Max Von Sydow, a quien le acompañó una mirada severa y seria,  capaz de jugar una partida de ajedrez con la Muerte o ser un artista presuntuoso.  Un actor que fue Jesucristo y el demonio; el papa Clemente VII, el villano de James Bond, Blofeld; o un misionero arrogante que no comprendía a los isleños.

Nacido en la ciudad sueca de Lund, en 1929, era hijo único en el seno de una familia aristocrática con vínculos alemanes (de ahí el “von”), dedicada a la docencia, aunque pronto demostró su vocación como actor, formándose en el teatro (en el Dramaten) hasta que pudo debutar en el cine con Alfred Sjöberg (“La señorita Julia”), cuando aún era un estudiante.

Aunque muchos relacionen a Max Von Sydow con el padre Merryn de “El exorcista”, su verdadera vinculación con el cine nace y muere con Bergman. Sus inmensos personajes que le ha regalado el cineasta sueco: “El rostro”, “Los comulgantes”, “La hora del lobo”, “El manantial de la doncella”, “Fresas salvajes” o “El séptimo sello” hacen que ésta sea una envidiable carrera como actor. Porque si alguna vez existió alguien capaz de habitar los mundos de Bergman ese fue Von Sydow, por su mirada que irradiaba esa sombría, pero esperanzada, angustia nórdica propia de aquel director que lo convirtió en uno de sus grandes colaboradores frente a las cámaras. Sus películas para Bergman tomaban un lenguaje cinematográfico propio, basado en Ibsen y Strindberg, en Sjöström y Dreyer, y que quedó como abanderado de aquella generación, tras la muerte del propio Ingmar Bergman, en 2007.  

Sería una famosa obra de Tennesse Williams –La gata sobre el tejado de zinc- lo que les unió y a partir de allí parecían que no iban a separarse nunca (rodaron 11 películas juntos, más algunas otras representaciones teatrales). “Yo era un estudiante cuando conocí a Bergman, 16 años mayor que yo; habría oído algo de él porque actuaba y dirigía, pero sobre todo por lo controvertido que eran sus películas”, habría dicho Max Von Sydow del cineasta que, por cierto, no lo cita ni una sola vez en su famoso libro de memorias: “La linterna mágica”.

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Descubierto por Hollywood.

Las dos figuras sombrías que jugaban al ajedrez frente a un paisaje desolado sería una de las imágenes más reconocibles de toda la historia del cine, pero  su fama internacional le llegaría cuando Hollywood se fijó en él. Su primer papel que le ofrecieron fue el del Dr. No, en el debut de James Bond; él lo rechazó por interpretar a Jesucristo en “La historia más grande jamás contada”.

Fue un actor que se puso a las órdenes de grandes cineastas como George Stevens, Bille August o Julian Schnabel. Pero quizás, su personaje más recordado sea el del sacerdote en “El exorcista” (1973), ese clásico del terror de William Friedkin. Otro de sus papeles más carismáticos se lo brindó Woody Allen en “Hanna y sus hermanas” (1986). Von Sydow interpretaba a Frederick, un pintor misántropo, cuya novia, Lee (Barbara Hershey) era cortejada por el esposo de su hermana Hanna. En una escena, Lee regresa una noche de una de sus aventuras prohibidas y se encuentra a Frederick frente al televisor: “Te perdiste un programa aburrido sobre Auschwitz”, un detalle escandaloso que lleva a cabo con un talento inexpresivo, teniendo en cuenta que se trataba de una comedia (lo que precisamente el actor no tenía).

Pero no se detuvo en Hollywood, sino que volvió a su Suecia natal en más de una ocasión, protagonizando la prestigiosa “Pelle el Conquistador”, ganadora de la Palma de Oro en Cannes y su primera nominación a los Oscars. Aquí interpretó a un hombre maduro sueco obligado buscarse una nueva vida, como inmigrante, en Dinamarca.  E incluso fue capaz de recorrer el continente. Participó en producciones italianas (“Excelentísimos cadáveres”, de Francesco Rosi), alemanas, a las órdenes de Wim Wenders (“Hasta el fin del mundo”) e incluso, españolas, en dos ocasiones: “Jugando con la muerte” (José Antonio de la Loma) y en “Intacto” (Juan Carlos Fresnadillo).

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