Al filo del mañana. Game over, replay?

“Un enemigo que conoce el futuro no puede perder”.

Al filo del mañana nos traslada a un futuro apocalíptico, en plena guerra contra una raza de alienígenas, en donde el comandante William Cage (Tom Cruise) pasa de oficial a soldado, especializado en relaciones sociales y por tanto sin experiencia militar. En una misión suicida, su personaje queda infectado por una de esas criaturas a la que mata y se ve condenado a revivir todos los días el mismo escenario. Al igual que sucede en los videojuegos, cada vez que muere vuelve al principio, al día antes de la batalla y así cuenta con la oportunidad de mejorar.

Lo dirige Doug Liman, realizador de un buen número de películas que le definen como un director todoterreno: El caso Bourne, Swingers, Sr. y Sra. Smith o Jumper; y escribe el guión Christhopher McQuarrie, socio de Tom Cruise en algunas películas –Valquiria, Jack Reacher-. Aunque Liman ha construido gran parte de su filmografía a través de memorables sets pieces de acción, le impulsa la creación de personajes presentados como versiones alternativas de los superhéroes. El Jason Bourne de “El caso Bourne” tenía unas habilidades muy especiales, al igual que ese matrimonio en “Sr y Sra Smith”, y evidentemente Tom Cruise tiene un superpoder en esta película.

Muchos han sido los que intentaron trasladar el lenguaje de los videojuegos al cine pero donde otros fracasaron, el cineasta logra un tremendo éxito entre otras cosas gracias a la fotografía de Dion Beebe. El cameraman es un maestro del color, aunque suele alejarse del naturalismo para mostrarnos un estilo más irreal como hace en esta película. Observamos esos tonos brillantes de los cielos anaranjados tan llamativos.

O esa pincelada de blanco en la infinitud azul de la noche.

El reciclaje creativo.

Cualquiera que conozca el cine taquillero descubrirá que este se vuelve cada vez más familiar con la cantidad de películas que terminan convirtiéndose en franquicias. A primera vista, Al filo del mañana parece rutinario. ¿Soldados yendo a la guerra en exoesqueletos robóticos? ¿Un hombre atrapado en un bucle de tiempo destinado a revivir la misma acción, una y otra vez?  Pero Liman logra reciclar viejas fórmulas de la ciencia ficción para que la historia resulte original.

Existe una maraña de situaciones ya vistas como Starship troopers (Las brigadas del espacio), aquella beligerante ciencia-ficción de Paul Verhoeven, de la que toma el carácter armamentístico y el desarrollo de las batallas. Atrapado en el tiempo, la comedia sobre el bucle que vivirá Bill Murray en el día de la marmota, -del que toma la idea del eterno-retorno, y Salvar al soldado Ryan, -la batalla crucial se produce en la costa francesa recordando el desembarco de Normandía-. También encontramos similitudes con los exoesqueletos de Elysium o el “reinicio” de Código fuente.

Tom Cruise, el actor que se atreve con todo.

Habitual en el cine de acción, también ha protagonizado interesantes filmes de ciencia-ficción. Spielberg le puso al frente de Minority Report  y de la apocalíptica La guerra de los mundos, y Joseph Kosinski hizo lo propio con  Oblivion. Todas ellas mejores que Al filo del mañana.

Como actor es capaz de hacer realidad cualquier reto, por absurdo que parezca. Después de meter unas fallas en la Semana Santa sevillana, en Misión Imposible II, se vio en una persecución en moto en pleno Sanfermines por las calles gaditanas. Luego saltó desde el edificio más alto del mundo, el Burj Kalifah de Dubai, y ahora vuelve al inicio del mismo día, con el fin de salvar la Tierra de una invasión extraterrestre. Basada en el la novela del japonés Hiroshi Sakuranaza, All you need is kill (Todo lo que necesitas es matar), un mismo día se repite una y otra vez para el teniente coronel William Cage, que queda atrapado en un bucle temporal mientras combate a los Miméticos. Es entonces cuando hace aparición Rita Vrataski, a quién también le toco vivir la misma experiencia, para convertirse en una soldado tan curtida en el campo de batalla que sería apodada “el ángel de Verdún”. 

Eso sí, en la película se aleja tanto de su filmografía como action man como de su imagen atormentada que ha aparecido en títulos como Magnolia o Eyes wide shut; aunque no falten los guiños, como por ejemplo, haciendo que su personaje naciese en una ciudad llamada Magnolia. Al filo del mañana está llena de curiosidades, pero quizás la más interesante es la que presenta a los invasores no como un ejército alienígena, sino como unos organismos (que recuerdan a los calamares de Matrix) organizados a partir de un ente con forma de cerebro, llamado Omega, y refugiado en los sótanos del museo parisino de El Louvre.

En definitiva, cine de palomitas, un blockbuster hollywoodiense que te hará pasar un buen rato. Y a aquellos que no os guste el actor, estáis de enhorabuena, veréis morir a Tom Cruise a lo largo de las dos horas de película.

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